Cuando uno arroja una pelota al aire, espera que esta caiga de nuevo. Sería sorprendente que la pelota se alejara cada vez más rápido de su dueño y desapareciera entre las nubes. Pero hace tiempo ya que la física viene demostrando que lo que se aplica en los ámbitos de la vida cotidiana de los hombres no es necesariamente una constante en el universo.
Saul Perlmutter, del Supernova Cosmology Project, y Brian Schmidt y Adam Riess, del High-z Supernova Search Team, los tres científicos galardonados ayer con el Premio Nobel de Física 2011, esperaban que sucediera a nivel cósmico lo mismo que con la pelota. La opinión más ampliamente extendida y que ellos intentaban demostrar era que la expansión del Universo, que comenzó con la gran explosión o Big Bang hace 14.000 millones de años, se iba a debilitar en algún momento y, como consecuencia de ello, las estrellas se alejarían entre sí cada vez más despacio.
Resultados inesperados
Sin embargo, tras sus estudios sobre explosiones de estrellas muy lejanas, que hicieron hace ya más de una década, llegaron a la conclusión de que el Universo se expande cada vez más rápido y que lo hará eternamente. El hallazgo fue desconcertante.
"Adam Riess y yo intentábamos comprender este resultado sorprendente, tratábamos desesperadamente de encontrar lo que no encajaba... Parecía demasiado increíble para ser verdad. Estábamos algo asustados", confesó Schmidt a los periodistas que lo interrogaban desde Estocolmo por Internet, luego de que se anunciaron los nombres de los galardonados con el Nobel. "Ha sido una sorpresa enorme. El mundo funciona de una manera muy diferente de lo que pensábamos", reconoció Perlmutter.
Por su parte, el comunicado del comité de la Real Academia Sueca de Ciencias, que otorga los premios Nobel, señala: "desde hace un siglo se sabía que el universo estaba en expansión tras el Big Bang que tuvo lugar hace unos 14.000 millones de años. Sin embargo, el descubrimiento de que esta expansión se acelera es sorprendente. Si la expansión sigue acelerándose, el universo acabará en hielo". "El descubrimiento surgió como una sorpresa total, hasta para los propios premiados", añade el comunicado, que destacó especialmente la juventud de los tres investigadores.
El premio
El galardón, que será entregado el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel, consta de diez millones de coronas suecas (1,4 millón de dólares) y se otorgó por mitades: un 50% será para Perlmutter y el otro lo compartirán Schmidt y Riess. En los fundamentos del jurado puede leerse: "sus trabajos permitieron interpretar el destino del universo a través de la observación de las estrellas más brillantes y lejanas".
Antecedentes
En 1998 los laureados habían publicado sus observaciones que, en dos estudios distintos, mostraban más de 50 supernovas con una luminosidad inferior a la que supuestamente debían tener. Y en 2006 los tres habían compartido el premio Shaw de astronomía, de un millón de dólares, por su descubrimiento de la misteriosa "energía oscura", que es lo que puede explicar el inesperado comportamiento de las supernovas.
Según el hallazgo de los tres premios Nobel 2011, esa energía oscura funciona como una antigravitación, es decir, como una fuerza que repele. Hasta tres cuartas partes del universo están formadas por esta energía, aunque los cosmólogos apenas tienen idea de lo que es.
Las consecuencias
Muchos esperan que una respuesta pueda reconciliar las aparentes anomalías en la física. Según expertos, una de las "emocionantes" consecuencias de los estudios encaminados a profundizar estos desarrollos puede ser que se logren explicar las anomalías que existen entre las leyes físicas observadas a un nivel subatómico -la física cuántica- y las leyes que Albert Einstein describió hace casi 100 años para el mundo que vemos.